El Poema de los Maricones

EL POEMA DE LOS MARICONES

A esa gentuza del norte
que nos llama maricones
y después, con su consorte,
van en manifestaciones

en contra de la homofobia,
le dedicaré esta letra
para ver si les penetra
en donde más les agobia.

Tú que con tu verbo sucio
me llamas homosexual,
pues ves en serlo algún mal
en tu cerebro tontucio,

evidencias, así mismo,
con tu hueca letanía,
tu mediocre hipocresía
y despreciable cinismo.

De maricón hace alarde,
no aquel que goza del pene
por más que se le condene,
sino el bocazas cobarde

que en un vulgar arrebato
ataca a su semejante
cuando este no está delante
y en medroso anonimato.

Y es charlatán que no piensa
que ofende sólo el que puede,
y que si a intentarlo cede
a sí mismo va la ofensa.

No saben ni pueden ver
que cuando me llaman gay
tan sólo por ser  de Cai
desprecian a la mujer.

Pues no existe la homofobia,
tan sólo existe el desprecio
que tiene el machista necio
por su mismísima novia.

Respeta, pues, tu consorte,
que por lo que a mí me toca
lo que salga por tu boca
no habrá modo en que me importe.

Jesús María Bustelo Acevedo