OBRA MAESTRA
Una obra maestra,
una expresión sublime,
una auténtica muestra
de lo que nos redime.
Perfecta arquitectura
que en cada trazo expresa
la angélica hermosura
que en el alma nos besa.
Eternos sus principios
y firmes sus finales,
destructor de los ripios
de las rimas banales.
Artística belleza,
alada creación,
sutil delicadeza,
razón y sinrazón.
Al verte, es sólo amarte
el arte que nos falta por hacer,
pues nada ha de igualarte
en la verdad perenne de tus artes, mujer.
Jesús María Bustelo Acevedo
Semana Santa
SEMANA SANTA
Semana, ¡santa semana!,
que empiezo con trabajito
el lunes muy despacito
temprano por la mañana.
Pero el martes ya me ves
feliz, contento y repuesto,
y a recibir bien dispuesto
al miércoles con olés.
Que para que te renueves
por cada vena y arteria,
se huele la sexta feria
una vez llegado el jueves.
¡Viernes santo! Se prescinde
del calvario, que acabado
se le ve crucificado
ante el umbral de otro finde.
Y el sabadín sabadete
por fin llega tu descanso...
¿Descanso? ¡O a hacer el ganso
bailando con seis o siete!
Y si tanta diversión
exhausto te deja... ¡bingo!,
¡que amaneciendo el domingo
llega tu resurrección!
Jesús María Bustelo Acevedo
Semana, ¡santa semana!,
que empiezo con trabajito
el lunes muy despacito
temprano por la mañana.
Pero el martes ya me ves
feliz, contento y repuesto,
y a recibir bien dispuesto
al miércoles con olés.
Que para que te renueves
por cada vena y arteria,
se huele la sexta feria
una vez llegado el jueves.
¡Viernes santo! Se prescinde
del calvario, que acabado
se le ve crucificado
ante el umbral de otro finde.
Y el sabadín sabadete
por fin llega tu descanso...
¿Descanso? ¡O a hacer el ganso
bailando con seis o siete!
Y si tanta diversión
exhausto te deja... ¡bingo!,
¡que amaneciendo el domingo
llega tu resurrección!
Jesús María Bustelo Acevedo
Platillos Volantes
PLATILLOS VOLANTES
Los extraterrestres nos llaman,
porque somos del Infinito,
y volamos a las alturas
donde está tan sólo el Espíritu
del Amor, perenne y auténtico.
Los extraterrestres, los mismos
que en aquel pasado remoto
nos mandaran al Jesucristo
que unos ignorantes terrícolas
clavaron en un crucifijo.
Los extraterrestres nos llaman,
pero nuestros cuerpos malditos
no pueden alzarse hacia aquello
que es eterno, plácido y psíquico...
¡Los extraterrestres nos piden
que volvamos al Paraíso!
Jesús María Bustelo Acevedo
Los extraterrestres nos llaman,
porque somos del Infinito,
y volamos a las alturas
donde está tan sólo el Espíritu
del Amor, perenne y auténtico.
Los extraterrestres, los mismos
que en aquel pasado remoto
nos mandaran al Jesucristo
que unos ignorantes terrícolas
clavaron en un crucifijo.
Los extraterrestres nos llaman,
pero nuestros cuerpos malditos
no pueden alzarse hacia aquello
que es eterno, plácido y psíquico...
¡Los extraterrestres nos piden
que volvamos al Paraíso!
Jesús María Bustelo Acevedo
La Ciencia de la Fe
LA CIENCIA DE LA FE
Paciencia la de la Fe,
e infinita vocación
que nace del corazón
y a los ojos no se ve.
Paciencia la de la Paz,
la esperanza y la sonrisa
que por nada tiene prisa
y de todo es capataz.
Paciencia con frenesí
la del espíritu puro,
que en el jardín de Epicuro
deja lo mejor de sí.
La ciencia de la ilusión
que en su límpida inocencia
ofrenda el Amor, la Ciencia
más grande del Corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
Paciencia la de la Fe,
e infinita vocación
que nace del corazón
y a los ojos no se ve.
Paciencia la de la Paz,
la esperanza y la sonrisa
que por nada tiene prisa
y de todo es capataz.
Paciencia con frenesí
la del espíritu puro,
que en el jardín de Epicuro
deja lo mejor de sí.
La ciencia de la ilusión
que en su límpida inocencia
ofrenda el Amor, la Ciencia
más grande del Corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
La Gula
LA GULA
Comida, ¡qué asco!
Montones de vísceras
que van por tu esófago.
Cadáveres fétidos
que se presuponen
dar vida a tu cuerpo.
Y que, inanimados,
podridos, corruptos,
los vas masticando.
¡Son muerte, son muerte!,
¡y cuando los comes
en ella te vuelves!
Jesús María Bustelo Acevedo
Comida, ¡qué asco!
Montones de vísceras
que van por tu esófago.
Cadáveres fétidos
que se presuponen
dar vida a tu cuerpo.
Y que, inanimados,
podridos, corruptos,
los vas masticando.
¡Son muerte, son muerte!,
¡y cuando los comes
en ella te vuelves!
Jesús María Bustelo Acevedo
El Amigo del Hombre
EL AMIGO DEL HOMBRE
Le quitaron la correa,
lo sacaron de paseo,
lo metieron en un coche,
lo arrancaron y se fueron.
El mimado de la casa,
con su piel de terciopelo,
más tranquilo que una estatua,
pero fiel como Canelo,
"¿dónde vamos?", se decía
en su lenguaje de perro,
"si el sol duerme todavía
y todo se ve tan negro..."
Y, de repente, el vacío,
y un gran golpe contra el suelo...
¡Mejor amigo del hombre,
qué caro te costó serlo!
Jesús María Bustelo Acevedo
Le quitaron la correa,
lo sacaron de paseo,
lo metieron en un coche,
lo arrancaron y se fueron.
El mimado de la casa,
con su piel de terciopelo,
más tranquilo que una estatua,
pero fiel como Canelo,
"¿dónde vamos?", se decía
en su lenguaje de perro,
"si el sol duerme todavía
y todo se ve tan negro..."
Y, de repente, el vacío,
y un gran golpe contra el suelo...
¡Mejor amigo del hombre,
qué caro te costó serlo!
Jesús María Bustelo Acevedo
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