¡Con Aristocracia nunca hay Democracia!

¡CON ARISTOCRACIA NUNCA HAY DEMOCRACIA!

I

Con aristocracia
nunca hay democracia,
puesto que la Gracia
de Dios se desprecia.
Lucha con audacia,
de una forma recia
y con diplomacia,
por la Teocracia
que en todos se aprecia.
Porque es nuestro oficio
amar cada socio
con cada servicio:
ese es tu negocio
y tu sacerdocio;
lo demás, espacio
vacío y el ocio
que sin beneficio
acaba en el vicio...
¡Y así es el palacio
de la aristocracia!
¡Toda aristocracia,
hasta la novicia
de una tal Leticia,
nunca es democracia!
¡Mata la noticia
que es sólo inmundicia,
igual que la astucia
de la boca sucia
que con la pericia
viste su minucia!
¡Mata la noticia
y ama la caricia!
Dios es nuestra especie,
aunque la desprecie
esa aristocracia;
¡no es más que falacia
que sólo propicia
su propia desgracia!
Y esa Iglesia necia
y acomodaticia
sólo a la milicia
servil es propicia,
y en un ejercicio
de su meretricia
a la aristocracia
la adula y la sacia...
¿Ésta es su justicia?
¡Será su justicia,
mas no es el negocio
de Dios ni su Gracia!
¡Con la aristocracia,
y el clero, su socio,
nunca hay democracia.

 II

¡Tan sólo negocio,
falacia, suplicio!
¡Cultura del necio
acomodaticio,
producto del ocio
y esclavo del vicio!

III

¡Sólo hay democracia
que nutre y que sacia
cuando la persona
su yugo abandona,
y humano
y divino
se ve soberano
del propio destino,
como con su mano
a decirnos vino
María Zambrano!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Clave del Poder

LA CLAVE DEL PODER

Tú no eres el personaje
que el mundo quiere que seas:
deja esas maletas feas
y avanza sin equipaje.

Busca y crea la verdad
que nadie puede crearte,
que en la vida y en el arte
se encuentra la libertad.

Y vive con plenitud,
entusiasmo y alegría
la sagrada poesía
del la eterna juventud...

Vuela alto si eres ave,
y si eres culebra, repta,
que aquel que en todo se acepta
del poder halló la clave.

Y en la risa y el dolor,
se ande lo que se ande,
no existe un poder más grande
que la verdad del Amor.

Jesús María Bustelo Acevedo

Animales

ANIMALES

¿Qué culpa tendrá el chorizo
de lo que el ladrón procura?
¡Ningún mal el cerdo hizo,
y el bien que el hombre deshizo
conforme es con su locura!

El buitre come carroña
por pura necesidad;
el hombre, su libertad,
se la toma como coña
si no tiene dignidad.

¿Y el perro, qué hablar de aquel
mejor amigo del hombre,
que este mismo pone nombre
cuando no lo tiene él?
¿Hay quién de esto no se asombre?

Llaman gallina al cobarde,
y marmota al perezoso,
igual que zorro al tramposo,
tortuga al que llega tarde
o mofeta al asqueroso.

Por si fuera poco, luego
a aquel que al corrupto iza,
puesto que contemporiza,
va y me lo llaman borrego,
y eso es lo que el rizo riza.

¡Ay engendros humanales
de los bienes y los males,
de las balas y los velos
de barro sobre los Cielos!,
¡dejad a los animales!

Jesús María Bustelo Acevedo

Los Males del Hombre

LOS MALES DEL HOMBRE

Todos esos edificios
que se derrumbaran sobre
la desventurada gente,
¿quién los hizo sino el hombre?

Las chabolas chapuceras
que habitaban esos pobres
que allí perdieron la vida,
¿quién las hizo sino el hombre?

Por eso, sólo los necios
le harán a Dios un reproche
por no protegerlos, cuando
no hubo aquí a quien les importe.

O acusarán a la Tierra
con sus lenguas largas, torpes,
y calladas ante tantos
insensibles ricachones.

Por eso, en sus propios males
están los bienes del hombre,
y sólo el que acepta aquellos
estos otros reconoce.

Jesús María Bustelo Acevedo

Poema a mi Ego

POEMA A MI EGO

¡Qué bonito que es mi Ego,
con sus manitas tan monas,
sus poderosas neuronas
y la boquita de fuego!

¡Esa lengua tan fogosa
donde cada fresca idea
de mi cerebro alardea
más calida y amorosa!

Y sus orejas, canales
donde pasa lo invisible
y lo vuelve comprensible,
porque estoy en mis cabales.

¡Qué bonito que es mi Ego
cuyo destino se trunca!,
y yo le digo "¡hasta nunca!"...
y él me responde "¡hasta luego!"

Jesús María Bustelo Acevedo

La Tribu

LA TRIBU

Los hombres de mi tribu no entienden de la muerte,
no fueron educados en eso de morir,
por eso el estar vivos es lo que nos divierte...
¡Qué más puedo decir!

Los vivos de mi tribu no aceptan moribundos,
ni zombies, ni homicidas, ni curas del ayer,
ni los arrepentidos, ni los meditabundos....
¡Qué le vamos a hacer!

La tribu de los vivos que simplemente viven
disfrutan de la vida con todo el frenesí,
no saben de las tribus de los que se desviven...
¡Las cosas son así!

No existen tribunales, ni las tribulaciones
que tienen otras tribus que no podemos ver
con las distribuciones de sus tributaciones...
¡Como tiene que ser!

Vivimos en la tribu y en ella disfrutamos,
jamás supimos nada que no fuera vivir,
mas cuando de tantísimos goces nos cansamos...
¡nos vamos a dormir!

Jesús María Bustelo Acevedo