Sometidos por la ley,
los esclavos democráticos,
resentidos, antipáticos,
a la estela van del rey.
El rey, que como se ha visto,
es el gran emperador,
o César controlador,
del que hablara Jesucristo.
Jesús, cuya voz me marca
mi camino y mi verdad
al Dios de la Libertad,
que es mi único Monarca.
Y si algún meditabundo
discrepa y dice que no,
la razón le daré yo,
¡y al mundo lo que es del mundo!
Que en el mundo no hay amor,
porque siempre la moneda
la avaricia se la queda
en el reino del terror.
Jesús María Bustelo Acevedo
Jesús María Bustelo Acevedo
No hay comentarios:
Publicar un comentario