Consejo

CONSEJO

Interpreta, chaval, con más Amor
todo lo que acontece en torno tuyo,
porque nada es ajeno a ese capullo
en el que late el Reino del Señor...
Dios lo sabe y lo sabe Perogrullo,
que todo se proyecta,
y es tu verdad o tu ilusión perfecta
aquello que se planta frente a ti,
no un monstruo ni un demonio ni un abismo,
y te dará de sí
aquello que te ofrendas a ti mismo.

Jesús María Bustelo Acevedo

Al César lo que es del César

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR

Sometidos por la ley,
los esclavos democráticos,
resentidos, antipáticos,
a la estela van del rey.

El rey, que como se ha visto,
es el gran emperador,
o César controlador,
del que hablara Jesucristo.

Jesús, cuya voz me marca
mi camino y mi verdad
al Dios de la Libertad,
que es mi único Monarca.

Y si algún meditabundo
discrepa y dice que no,
la razón le daré yo,
¡y al mundo lo que es del mundo!

Que en el mundo no hay amor,
porque siempre la moneda
la avaricia se la queda
en el reino del terror.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Qué asco da el sexo!

¡QUÉ ASCO DA EL SEXO!

El sexo... ¡qué asco!
Engendros hediondos que expelen bacterias...
Violencia
y desequilibrios, ¡miserias!
Anhelo de edenes,
sangrientos, penenes...
¡Qué asco da el sexo!
¡Sin beso o convexo!
Visión de sí mismo
carente,
demencia 
de estar de su Ser siempre ausente...
¡Violencia, ¡violencia
y vulgar dependencia!

El sexo, ¡qué asco!
Oír a algún chulo:
"Si hoy no copulo,
es que me la casco",
que da sin rubor
noticia del vicio
vacío, silicio
con el que a sí mismo se turba,
perturba
y turba a la turba...
¡y más y más turba!

-¿Y el gozo feliz e inmortal del Amor?
-¡Es para los débiles!
¡Es para los flébiles!-
responde el quemado
muchacho de paja
repleto de ira,
rencor y mentira,
y duelo, deseo, desidia y dolor.

Jesús María Bustelo Acevedo

Mis Versos

MIS VERSOS

Yo soy un hombre sincero
de donde nace la guasa,
donde el duende y el salero
tienen casa.

Allá el tiempo se ha parado
y el espacio es infinito,
allá todo se ha tornado
más bonito.

Y una copla, torpe o sabia,
le da fuego a su alegría,
aunque quede tanta rabia
todavía.

Allá el Sol, con un abrazo,
se retira a descansar
y se duerme en el regazo
de la mar.

Luego, cada amanecer,
cicatriza tus heridas,
y las lágrimas de ayer
las olvidas.

Que no hay rimas tan hermosas
como el hecho de vivir,
aunque queden tantas cosas
por decir.

Y no hay canto con más brío
ni verdad más prometida
que ese propio desafío
de tu vida.

Yo también quisiera, empero,
como el gran José Martí,
dejar los versos que quiero
por ahí.

Los versos que ven mis ojos,
campechanos y sencillos,
versos azules y rojos
y amarillos.

Y de todos los colores,
y sin trampa, sin engaño,
que las rimas y las flores
no hacen daño.

Versos simples, sin espuelas,
ni amargura ni dolor,
sin milicias, sin escuelas,
sólo amor.

Antes que el río a la calma
de la mar vaya a morir,
quiero mis versos del alma
compartir.

Jesús María Bustelo Acevedo

Todo por la patria

TODO POR LA PATRIA

¡Todo por la patria!, ¡todo!;
no por quien llaman Señor,
por la Verdad, o el Amor...
¡Por ella y de cualquier modo!
Este es el credo beodo
del ingenuo militar,
y el mismo que hace robar
a esa casta, que la zafia
estupidez y la mafia
del poder van a la par.

Jesús María Bustelo Acevedo

Los Besos de Judas

LOS BESOS DE JUDAS

¡Qué asco que dan los besos!
Microbios asquerosísimos
que emergiendo de otros cuerpos
invaden el tuyo mismo,
a veces por las mejillas,
y en otras por esos sitios
de donde salen palabras
y entran repugnantes bichos
porque ajenas lenguas donan
sus sucios microorganismos...
Lenguas que lamen traseros,
o los zapatos de ricos
que de rico tienen poco
y de asquerosos muchísimo...
¡A todos yo los mataba!
¡Qué asco que dan, Dios mío!

Jesús María Bustelo Acevedo