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Mis Versos

MIS VERSOS

Yo soy un hombre sincero
de donde nace la guasa,
donde el duende y el salero
tienen casa.

Allá el tiempo se ha parado
y el espacio es infinito,
allá todo se ha tornado
más bonito.

Y una copla, torpe o sabia,
le da fuego a su alegría,
aunque quede tanta rabia
todavía.

Allá el Sol, con un abrazo,
se retira a descansar
y se duerme en el regazo
de la mar.

Luego, cada amanecer,
cicatriza tus heridas,
y las lágrimas de ayer
las olvidas.

Que no hay rimas tan hermosas
como el hecho de vivir,
aunque queden tantas cosas
por decir.

Y no hay canto con más brío
ni verdad más prometida
que ese propio desafío
de tu vida.

Yo también quisiera, empero,
como el gran José Martí,
dejar los versos que quiero
por ahí.

Los versos que ven mis ojos,
campechanos y sencillos,
versos azules y rojos
y amarillos.

Y de todos los colores,
y sin trampa, sin engaño,
que las rimas y las flores
no hacen daño.

Versos simples, sin espuelas,
ni amargura ni dolor,
sin milicias, sin escuelas,
sólo amor.

Antes que el río a la calma
de la mar vaya a morir,
quiero mis versos del alma
compartir.

Jesús María Bustelo Acevedo

Las Estaciones

LAS ESTACIONES

Ya llega de nuevo Octubre
y un manto de nubes blancas
todo el firmamento cubre.
Cae la lluvia,
y tras un rojo arrebol
vuelve a aparecer el Sol
con su cabellera rubia.
Al escampar, puro llega
el olor de la Natura
que los corazones riega.
Es Otoño... Duro y tierno...
Hace calor... Hace frío...
Y es un recuerdo el estío
y una amenaza el invierno...
Y si algo nos desespera
al ver el entorno oscuro,
otra vez, en el futuro,
triunfará la Primavera.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Albatros

EL ALBATROS

Ya lo dijo el poeta, en los teatros
de este mundo mediocre en construcción:
el que quiera volar como el albatros
que no exponga sus alas al carbón.

Más seguro es el Sol para el poeta,
por más que a Ícaro pudo chamuscar,
que la tropa sagaz y analfabeta
que pretende tus sueños lapidar.

En las horas hermosas y en las malas,
sobre el tiempo como en la Eternidad,
el presente mayor está en tus alas
con que puedes volar en libertad.

Más allá de la lengua impertinente,
pero cerca del noble corazón,
el que quiera volar soberbiamente
que no exponga sus alas al carbón.

Jesús María Bustelo Acevedo

De repente vino el Sol

DE REPENTE VINO EL SOL

De repente vino el Sol
y puso patas arriba
a ese corazón que iba
con paso de caracol.

Con su luz y con su guasa
prendió un brillante consejo
en el espíritu viejo
que alegre deja su casa.

Y se viste de arrebol,
y las verdades desnudas
desprendidas de las dudas
alardean bajo el Sol.

¡Qué belleza!, ¡qué alegría!,
¡ver los hombres y mujeres
disfrutando los placeres
que se ofrecen cada día!

Jesús María Bustelo Acevedo