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La Virginidad del Amor



Es la virginidad
el arma arrojadiza
con la que Roma atiza
a la feminidad,
porque en su fe enfermiza
odia la libertad
del amor, que es verdad
que del alma se iza
y en sacra voluntad
y santa castidad
se nos materializa.

¡Y es el virgíneo lazo
del amoroso abrazo
que el cuerpo diviniza!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡La pasta para Panamá, para Panamá na má!



¡LA PASTA PARA PANAMÁ, PARA PANAMÁ NA MÁ!

La pasta pa Panamá,
allá la pasta s'agranda,
allá la pasta va a más..
La pasta para la casta,
¡pa la casta nada más!

Panamá, para mamá,
para papá, paparapa,
para la banca malvada
la pasta, la pasta gansa...
¡Nada, nada habrá jamás
para las almas calladas,
maltratadas! ¡A mangar!,
tal clama la casta baja,
amarga, tan atrapada
a la más baja maldad
para jamás avanzar...
¡Jamás habrá paz, jamás!,
¡amar la pasta la mata!

¡La pasta manga la casta!
¿Para papas? ¿Para pan?
¡La pasta pa Panamá!
¡La pasta para las balas!
¡Para las almas más malas!
¡Para la banda fatal,
fantasma, facha, falaz!
¡Pasta pa agrandar la farsa!
¡Pasta para fracasar!
¡Para pagar las granadas!
¿Granadas para manyar?
¡Granadas para matar!
¡Para matar a las almas
más mansas! ¡Pasta malvada!
¡La pasta pa Panamá!
¡Para nada más la pasta!
¡Para la casta haragana,
vana, atascada, fatal!

Mas la llama, la llamada,
las almas abrazarán
para alzar cada mañana
palabras para la paz...
Para Panamá, La Habana,
Canadá, La Mancha, Parma,
Caracas, Grandas, Granada,
Alaska, Madagascar,
Java, Praga, Ghana, Chad,
a las playas catalanas,
a Bagdad, Madrás, La Paz...
¡Ah la paz, la paz la alcanzas
al acabar la maldad!...
¡Al amar!

Jesús María Bustelo Acevedo

Mis Versos

MIS VERSOS

Yo soy un hombre sincero
de donde nace la guasa,
donde el duende y el salero
tienen casa.

Allá el tiempo se ha parado
y el espacio es infinito,
allá todo se ha tornado
más bonito.

Y una copla, torpe o sabia,
le da fuego a su alegría,
aunque quede tanta rabia
todavía.

Allá el Sol, con un abrazo,
se retira a descansar
y se duerme en el regazo
de la mar.

Luego, cada amanecer,
cicatriza tus heridas,
y las lágrimas de ayer
las olvidas.

Que no hay rimas tan hermosas
como el hecho de vivir,
aunque queden tantas cosas
por decir.

Y no hay canto con más brío
ni verdad más prometida
que ese propio desafío
de tu vida.

Yo también quisiera, empero,
como el gran José Martí,
dejar los versos que quiero
por ahí.

Los versos que ven mis ojos,
campechanos y sencillos,
versos azules y rojos
y amarillos.

Y de todos los colores,
y sin trampa, sin engaño,
que las rimas y las flores
no hacen daño.

Versos simples, sin espuelas,
ni amargura ni dolor,
sin milicias, sin escuelas,
sólo amor.

Antes que el río a la calma
de la mar vaya a morir,
quiero mis versos del alma
compartir.

Jesús María Bustelo Acevedo

Ruinas de San Antón

RUINAS DE SAN ANTÓN

¡Ruinas de San Antón!
San Antón está en ruinas,
y otros santos, porque son
recuerdos vanos, ¡pamplinas!...
Que las almas son divinas
y que divino es el Ser,
¡no los restos del ayer
que veneran los jerarcas
que rinden culto a las parcas
del pasado y a sus marcas
y nunca al Amanecer!

Jesús María Bustelo Acevedo

Estoy en la Gracia de Dios

ESTOY EN LA GRACIA DE DIOS

Agraciado estoy en Dios,
perennemente en la Gracia
de la Verdad de la Vida,
que es la Verdad de mi Alma.

No cometo error alguno,
puesto que el error no alcanza
a quien abraza la vida
como la vida lo abraza.

Y aunque en nuestras percepciones
no se expresen nuestras almas,
estoy, por Amor de Dios,
eternamente en Su Gracia.

Jesús María Bustelo Acevedo

Siguiriyas de la Ciencia

SIGUIRIYAS DE LA CIENCIA

Los átomos del aire
son de colores
y sólo pueden verlos
los corazones.

Del microscopio
no debes confiarte,
porque está loco.

La Ciencia dice: sé,
mas se equivoca,
pues sabe lo aprendido
por otras bocas.

Y su inventiva,
efecto es de negarse
su propia vida.

Los átomos del aire
viven contentos
cuando no lo desmiente
tu pensamiento.

Mas si los amas,
bailan las alegrías
que hay en tu alma.

Jesús María Bustelo Acevedo

Murió San Pedro

MURIÓ SAN PEDRO

Si es que se murió San Pedro,
¿quién hereda el Vaticano?
¡Ya me veo nuevamente
pelearse a los hermanos
por la herencia! ¡Vanidades
de la vida!, dijo el sabio...
Pero las llaves del Reino
que en las almas albergamos
por la Voluntad de Dios
siguen siempre en nuestras manos,
que la entrada al Paraíso
no está en lujosos palacios.

Jesús María Bustelo Acevedo