¡CIENCINAZIS DEL MUNDO!
¡Ciencinazis del mundo!
(Perdón por lo de Ciencia,
pues todo nazi inmundo
sin ética y decencia
sólo es especialista
en enfocar su vista
en ese aprendizaje criminal
que no halla otro ideal
que someter su cínica inventiva
al mundano poder que desde arriba
impone su demente
fanatismo inmoral)...
¡Ciencinazis del mundo!,
que ignorando los propios corazones
matasteis a millones
de niños inocentes
con vuestras asesinas
bombas y medicinas
en el sangriento y triste siglo XX...
¿el XXI vais a hacerlo igual?
Jesús María Bustelo Acevedo
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Siguiriyas de la Ciencia
SIGUIRIYAS DE LA CIENCIA
Los átomos del aire
son de colores
y sólo pueden verlos
los corazones.
Del microscopio
no debes confiarte,
porque está loco.
La Ciencia dice: sé,
mas se equivoca,
pues sabe lo aprendido
por otras bocas.
Y su inventiva,
efecto es de negarse
su propia vida.
Los átomos del aire
viven contentos
cuando no lo desmiente
tu pensamiento.
Mas si los amas,
bailan las alegrías
que hay en tu alma.
Jesús María Bustelo Acevedo
Los átomos del aire
son de colores
y sólo pueden verlos
los corazones.
Del microscopio
no debes confiarte,
porque está loco.
La Ciencia dice: sé,
mas se equivoca,
pues sabe lo aprendido
por otras bocas.
Y su inventiva,
efecto es de negarse
su propia vida.
Los átomos del aire
viven contentos
cuando no lo desmiente
tu pensamiento.
Mas si los amas,
bailan las alegrías
que hay en tu alma.
Jesús María Bustelo Acevedo
La Ciencia de la Fe
LA CIENCIA DE LA FE
Paciencia la de la Fe,
e infinita vocación
que nace del corazón
y a los ojos no se ve.
Paciencia la de la Paz,
la esperanza y la sonrisa
que por nada tiene prisa
y de todo es capataz.
Paciencia con frenesí
la del espíritu puro,
que en el jardín de Epicuro
deja lo mejor de sí.
La ciencia de la ilusión
que en su límpida inocencia
ofrenda el Amor, la ciencia
más grande del corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
Paciencia la de la Fe,
e infinita vocación
que nace del corazón
y a los ojos no se ve.
Paciencia la de la Paz,
la esperanza y la sonrisa
que por nada tiene prisa
y de todo es capataz.
Paciencia con frenesí
la del espíritu puro,
que en el jardín de Epicuro
deja lo mejor de sí.
La ciencia de la ilusión
que en su límpida inocencia
ofrenda el Amor, la ciencia
más grande del corazón.
Jesús María Bustelo Acevedo
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