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Jugar con fuego

¡LA CULPA ES TUYA, LUCIFER!

La culpa es tuya, Lucifer,
porque prendiste las hogueras
para arrasar las primaveras
de la mujer
y todo lo que ella pariera.
Jugar con fuego
con el que luego dice digo
en donde antes dijo Diego
convierte al fuego en enemigo
y hace un infierno del Edén,
con Lucifer, sin Fe ni Luz,
sin la Verdad del que delante
entra en Jerusalén triunfante,
sin su Pasión,
sin su Aleluya,
sin su partida en esa Cruz,
sin su inmortal Resurrección...
¡La culpa, Lucifer, es tuya!

Jesús María Bustelo Acevedo

De las Hartas de Cristo a las Cartas de Cristo

LAS CARTAS DE CRISTO

Emburkado el corazón
por las doctrinas sombrías
iban las fieles y pías
a hacer su delegación.

Impuesta la penitencia
de la tenebrosa misa,
les dolía hasta la risa
a todas en su demencia.

Y nos las mueven de allí
ni las pancartas ni el ocio,
ni el negarlas ni el negocio,
ni el freno ni el frenesí...

Siempre bajo la vigilia
del párroco reprimido,
con Roma comprometido
al despreciar la familia...

¡Hasta el hartazgo, que hartas
de lo basto y de lo visto
se halla un basto mundo en Cristo
reconocido en sus Cartas!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Todo el pecado vendido!

¡TODO EL PECADO VENDIDO!

Ya está todo el pecado vendido,
ya la fe del ayer caducó,
ya ha partido la barca de sueños
persiguiendo una nueva ilusión.

Pescaremos verdades perennes
y presentes que regalarán
esa paz que es manjar para el alma
que está hambrienta de divinidad.

Pescadores seremos por ellas,
como el joven maestro Jesús,
con la ley del amor por bandera,
cada uno cargando su luz.

Esta red nos dará la alegría
de esa cena que no ha de acabar,
y si luego nos falla la vida,
¡pues tendremos que resucitar!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Secta de las Lamentaciones

LA SECTA DE LAS LAMENTACIONES

Es la secta de las lamentaciones,
que se extiende por todo el mundo entero,
mas que entero, parcial en cada pero
que le pone al saber con sus llorones.

Es la secta del miedo y los jodidos
por la separación de un mero muro,
que se levanta como un credo oscuro
cual Torre de Babel con sus bandidos.

Sumida a lo caduco del dinero,
sin la riqueza de los corazones,
es la secta de las lamentaciones
que se extiende por todo el mundo entero.

La mentira y el hambre y el obús
es lo que impera en cada mandamiento,
¡sólo nos salvará tu advenimiento,
y tu voz, que no pasará, Jesús!

Jesús María Bustelo Acevedo

Sino al que anduvo en el mar

SINO AL QUE ANDUVO EN EL MAR

Me río porque no lloro,
ya que esta fiesta me espanta:
la de la semana santa
o del becerro de oro.

Al populacho divierte
ver la pena y el dolor,
que no es la fe en el amor,
sino el credo de la muerte.

Y del ocaso hasta el orto,
suceden a las saetas
en contra de metralletas
levantás contra el aborto.

Mientras, torturan con saña,
ante el regocijo ateo,
al que es el único hebreo
que no expulsaron de España.

Y es por eso que ni quiero
y ni le puedo cantar
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Ciencia de la Fe

LA CIENCIA DE LA FE

Paciencia la de la Fe,
e infinita vocación
que nace del corazón
y a los ojos no se ve.

Paciencia la de la Paz,
la esperanza y la sonrisa
que por nada tiene prisa
y de todo es capataz.

Paciencia con frenesí
la del espíritu puro,
que en el jardín de Epicuro
deja lo mejor de sí.

La ciencia de la ilusión
que en su límpida inocencia
ofrenda el Amor, la ciencia
más grande del corazón.

Jesús María Bustelo Acevedo