UN CIRCO LLAMADO ESPAÑA
Había una vez un circo,
un circo llamado España,
con regiones, regidores,
equilibristas y patrias,
con leones y Castillas,
y con urnas y con jaulas,
con animales salvajes
y toda la fauna humana,
trampucheros, trampecistas,
cortes, gobiernos y carpas,
con domadores de fieras
y fieras que se desmandan,
ilusionistas e ilusos,
payasos y papanatas,
con público y electores,
amazonas y amargadas,
con mili y con Milikito,
con tracas y con matracas,
Charlie Rivel, charlatanes,
bulos, velos y hombres bala,
funciones y funcionarios,
y números y palabras...
Había una vez un circo,
un circo llamado España,
que alegraba corazones
y las mentes apenaba,
con lágrimas y sonrisas,
con tragedias y con magia...
Circo que tiene su fin
igual que tiene su entrada.
Jesús María Bustelo Acevedo
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Los hijos de la culpa
LOS HIJOS DE LA CULPA
Los hijos de la culpa
caminan cabizbajos,
directo a sus labores
como está estipulado,
porque no son los ninis
que viven subsidiados,
ni son los perroflautas
ociosos y drogados,
ni los irresponsables,
ni los acomodados...
Los hijos de la culpa,
como está bien mandado,
sacrificadamente
y esforzándose al máximo,
cumplen con todas sus
obligaciones, temprano
se entregan cada día
a ese rito mundano
que les da la inocencia
y que llaman trabajo...
¡Los hijos de la culpa
son buenos ciudadanos!
Jesús María Bustelo Acevedo
Los hijos de la culpa
caminan cabizbajos,
directo a sus labores
como está estipulado,
porque no son los ninis
que viven subsidiados,
ni son los perroflautas
ociosos y drogados,
ni los irresponsables,
ni los acomodados...
Los hijos de la culpa,
como está bien mandado,
sacrificadamente
y esforzándose al máximo,
cumplen con todas sus
obligaciones, temprano
se entregan cada día
a ese rito mundano
que les da la inocencia
y que llaman trabajo...
¡Los hijos de la culpa
son buenos ciudadanos!
Jesús María Bustelo Acevedo
Fin de las Palabras
FIN DE LAS PALABRAS
Fin de las palabras...
Ya los estudiantes
superdependientes
deben despertarse...
Fin del intermedio
y el pontificaje,
de los capirotes
y el crucificarse...
Fin del delegado
y el justificante,
y el cruzar los brazos
para, acomodándose,
culpar a unos jefes
de extraños ropajes,
y el menda, mendigo,
inocentizarse...
¡Fin de las palabras
y el aprendizaje!
Jesús María Bustelo Acevedo
¡Patrañas de la New Age!
¡PATRAÑAS DE LA NEW AGE!
Patrañas de la New Age
que amenazan el Sistema,
con sus honrados partidos
y con su sagrada prensa,
sus privilegiados bancos,
sus inevitables guerras,
sus pedófilos corruptos
ocultos tras gafas negras,
sus farmacéuticas ínclitas
que daña la pseudociencia,
con su gran trata de blancas
que normalmente son negras,
con sus millones de hambrientos...
¡hambrientos por su torpeza!
¡Patrañas de la New Age
que amenazan el Sistema!
Jesús María Bustelo Acevedo
Patrañas de la New Age
que amenazan el Sistema,
con sus honrados partidos
y con su sagrada prensa,
sus privilegiados bancos,
sus inevitables guerras,
sus pedófilos corruptos
ocultos tras gafas negras,
sus farmacéuticas ínclitas
que daña la pseudociencia,
con su gran trata de blancas
que normalmente son negras,
con sus millones de hambrientos...
¡hambrientos por su torpeza!
¡Patrañas de la New Age
que amenazan el Sistema!
Jesús María Bustelo Acevedo
¡España, Eliminada!
¡ESPAÑA, ELIMINADA!
España eliminada...
Comprendo que eres buena,
juegas con los extremos
de la mejor manera,
y si nos decepcionas,
y si nos desesperas
y nos llevas del bosque
a las urbes enfermas,
por mucho que perdamos,
¡te queremos de veras!...
Y es, empero, imposible
que evite esta sentencia:
España eliminada...
¡Ya tan sólo me queda
emigrar nuevamente
a tierras extranjeras!
Jesús María Bustelo Acevedo
España eliminada...
Comprendo que eres buena,
juegas con los extremos
de la mejor manera,
y si nos decepcionas,
y si nos desesperas
y nos llevas del bosque
a las urbes enfermas,
por mucho que perdamos,
¡te queremos de veras!...
Y es, empero, imposible
que evite esta sentencia:
España eliminada...
¡Ya tan sólo me queda
emigrar nuevamente
a tierras extranjeras!
Jesús María Bustelo Acevedo
Peligros de la Niu Guay
¡PELIGROS DE LA NIU GUAY!
Peligros de la Niu Guay,
¡uh qué miedo, protegen-nos!
¿Nos protegerá el Estado?
¿Nos protegerán los muertos?
¿Los mafiosos de las letras?
¿Los cursillistas famélicos?
¿Los que dolores y dólares
han convertido en viajeros?
¿Los turistas de los dogmas?
¿Los turigrinos del Cielo?
¿Los que levantan la palma,
o los del puño colérico?
¿Los que miran a tus ojos
para hincarte allí los dedos,
como Mourinho locuaz,
puto amo del camelo?
Peligros de la Niu Guay...
¡Guay, como dijo el maestro,
de aquellos que van detrás
y van por detrás jodiendo!
Jesús María Bustelo Acevedo
Peligros de la Niu Guay,
¡uh qué miedo, protegen-nos!
¿Nos protegerá el Estado?
¿Nos protegerán los muertos?
¿Los mafiosos de las letras?
¿Los cursillistas famélicos?
¿Los que dolores y dólares
han convertido en viajeros?
¿Los turistas de los dogmas?
¿Los turigrinos del Cielo?
¿Los que levantan la palma,
o los del puño colérico?
¿Los que miran a tus ojos
para hincarte allí los dedos,
como Mourinho locuaz,
puto amo del camelo?
Peligros de la Niu Guay...
¡Guay, como dijo el maestro,
de aquellos que van detrás
y van por detrás jodiendo!
Jesús María Bustelo Acevedo
Me dan miedo las mujeres
ME DAN MIEDO LAS MUJERES
Me dan miedo las mujeres...
Esas, tan desconfiadas,
que escrutan desde el infierno
las verdades de mi alma,
y ya ni sé si me ven
o ven sus propias miradas...
Me dan miedo, lo confieso...
Y aquellas, acomplejadas,
que se acercan con espasmos
y se marchan relajadas
pero llenas de rencor...
es decir, bien recargadas...
Las mujeres, tan bonitas,
que ni son medias naranjas
ni son la mitad del Cielo
porque el Cielo entero guardan...
Me dan miedo las mujeres,
maternales, animadas
por algo que no es del mundo,
aunque el mundo las atrapa...
Aquellas, tan compasivas,
con las compasiones falsas
que aprendieran en el miedo
y heredaran en la infancia...
Las otras, tan decididas,
que vienen con esperanzas
tan grandes como terribles
para sus propias entrañas...
Las que llaman a tu puerta
si la puerta está cerrada,
y que cuando se les abre
huyen aterrorizadas...
Y es el monstruo del que huyen
el de estas mismas palabras,
el que teme a las mujeres
que idolatra.
Jesús María Bustelo Acevedo
Me dan miedo las mujeres...
Esas, tan desconfiadas,
que escrutan desde el infierno
las verdades de mi alma,
y ya ni sé si me ven
o ven sus propias miradas...
Me dan miedo, lo confieso...
Y aquellas, acomplejadas,
que se acercan con espasmos
y se marchan relajadas
pero llenas de rencor...
es decir, bien recargadas...
Las mujeres, tan bonitas,
que ni son medias naranjas
ni son la mitad del Cielo
porque el Cielo entero guardan...
Me dan miedo las mujeres,
maternales, animadas
por algo que no es del mundo,
aunque el mundo las atrapa...
Aquellas, tan compasivas,
con las compasiones falsas
que aprendieran en el miedo
y heredaran en la infancia...
Las otras, tan decididas,
que vienen con esperanzas
tan grandes como terribles
para sus propias entrañas...
Las que llaman a tu puerta
si la puerta está cerrada,
y que cuando se les abre
huyen aterrorizadas...
Y es el monstruo del que huyen
el de estas mismas palabras,
el que teme a las mujeres
que idolatra.
Jesús María Bustelo Acevedo
Ciudadano del Mundo
CIUDADANO DEL MUNDO
Yo soy un hombre del mundo,
que es una parte de España
redonda como una bola
y breve como tu falda.
Está en los libros de historia,
está en la piel de las almas,
en todo lo que se dice
y en todo lo que se calla,
y allí donde no está el mundo
no hay fronteras ni patrias...
Yo soy un hombre del mundo,
que es una parte de España.
Jesús María Bustelo Acevedo
Yo soy un hombre del mundo,
que es una parte de España
redonda como una bola
y breve como tu falda.
Está en los libros de historia,
está en la piel de las almas,
en todo lo que se dice
y en todo lo que se calla,
y allí donde no está el mundo
no hay fronteras ni patrias...
Yo soy un hombre del mundo,
que es una parte de España.
Jesús María Bustelo Acevedo
Los Males del Hombre
LOS MALES DEL HOMBRE
Todos esos edificios
que se derrumbaran sobre
la desventurada gente,
¿quién los hizo sino el hombre?
Las chabolas chapuceras
que habitaban esos pobres
que allí perdieron la vida,
¿quién las hizo sino el hombre?
Por eso, sólo los necios
le harán a Dios un reproche
por no protegerlos, cuando
no hubo aquí a quien les importe.
O acusarán a la Tierra
con sus lenguas largas, torpes,
y calladas ante tantos
insensibles ricachones.
Por eso, en sus propios males
están los bienes del hombre,
y sólo el que acepta aquellos
estos otros reconoce.
Jesús María Bustelo Acevedo
Todos esos edificios
que se derrumbaran sobre
la desventurada gente,
¿quién los hizo sino el hombre?
Las chabolas chapuceras
que habitaban esos pobres
que allí perdieron la vida,
¿quién las hizo sino el hombre?
Por eso, sólo los necios
le harán a Dios un reproche
por no protegerlos, cuando
no hubo aquí a quien les importe.
O acusarán a la Tierra
con sus lenguas largas, torpes,
y calladas ante tantos
insensibles ricachones.
Por eso, en sus propios males
están los bienes del hombre,
y sólo el que acepta aquellos
estos otros reconoce.
Jesús María Bustelo Acevedo
Invadamos Internet
INVADAMOS INTERNET
Invadamos Internet,
como hicieron los fenicios
navegando por los mares,
ambiciosos, decididos;
invadamos Internet,
que es posible y es preciso,
con ejércitos de paz
y batallas de cariño,
estrategias divertidas
y proyectos infinitos,
y veremos que este mundo
es más bueno y positivo,
¡que estas cosas embellecen
hasta la cara de Plicio!,
que lo feo está en las mentes
que piensan con los sentidos,
y en neuronas gordinflonas
y corazones vacíos,
que imaginan que sentir
es ulular compungidos,
y desprecian invasiones
porque ya están invadidos.
Jesús María Bustelo Acevedo
Invadamos Internet,
como hicieron los fenicios
navegando por los mares,
ambiciosos, decididos;
invadamos Internet,
que es posible y es preciso,
con ejércitos de paz
y batallas de cariño,
estrategias divertidas
y proyectos infinitos,
y veremos que este mundo
es más bueno y positivo,
¡que estas cosas embellecen
hasta la cara de Plicio!,
que lo feo está en las mentes
que piensan con los sentidos,
y en neuronas gordinflonas
y corazones vacíos,
que imaginan que sentir
es ulular compungidos,
y desprecian invasiones
porque ya están invadidos.
Jesús María Bustelo Acevedo
Cosas que he visto
COSAS QUE HE VISTO
He visto muchas cosas:
una pulga que baila,
un pedo que se quema,
un cadáver que habla...
y que si contradices
lo que dice te aplasta.
He visto muchas cosas:
un libro sin palabras,
un político honesto,
una ramera santa,
un catalán gracioso,
un andaluz sin gracia,
un cochino limpísimo,
una silla sin patas,
un sordo que te escucha,
un mudo que te habla,
un ciego que te mira,
un loro que se calla,
mañanas tenebrosas,
brillantes madrugadas,
las almas invisibles,
la carne de la Nada,
y he visto terminarse
lo que jamás acaba.
Jesús María Bustelo Acevedo
He visto muchas cosas:
una pulga que baila,
un pedo que se quema,
un cadáver que habla...
y que si contradices
lo que dice te aplasta.
He visto muchas cosas:
un libro sin palabras,
un político honesto,
una ramera santa,
un catalán gracioso,
un andaluz sin gracia,
un cochino limpísimo,
una silla sin patas,
un sordo que te escucha,
un mudo que te habla,
un ciego que te mira,
un loro que se calla,
mañanas tenebrosas,
brillantes madrugadas,
las almas invisibles,
la carne de la Nada,
y he visto terminarse
lo que jamás acaba.
Jesús María Bustelo Acevedo
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